lunes, 11 de abril de 2011

Delfines en abril.




Detesto la incertidumbre
de tus puntos suspensivos,
y lo impreciso
de un etcétera.
¿Qué hay en ellos?
¿Por qué no dices que viene después?

Enséñame a jugar con este tiempo
en que no estás.

Dibújame un manual de intuiciones.

Escríbeme postales sobre los besos
que algún día me darás.

A cambio,
prometo llevarte al mar
a ver saltar a los delfines.

(Alfonso Cobo)

2 comentarios:

Miguel Cobo dijo...

Noto un cierto aire familiar en este poema, querida amiga. "Del fin" hasta el principio. Vienen de mares lejanos, pero de amistad muy próxima.

Esperamos al náufrago. A ver cuánto tarda en aparecer.

Besos.

Alfonso C. Cobo Espejo dijo...

Las olas del mar siempre acaban en la orilla.
Se rompen y no se duelen. Pero luego resucitan. Son infinitas, invencibles. Yo ni infinito ni invencible, pero sí que acabaré en la orilla. Sin romperme o hecho espuma.

Besos a los dos y a ti, María José, gracias además por enlazar mi poema.